Los movimientos sociales del presente
PRESENTACION
En esta unidad vamos a analizar la protesta
social y los movimientos sociales en la Argentina del presente. Primero
trabajaremos algunas dimensiones de análisis para el estudio de los movimientos
sociales y las acciones colectivas de protesta. Concretamente nos ocuparemos de
la identidad de los movimientos, sus demandas, las condiciones externas en los
que se desenvuelven, su estructura organizativa interna, el modo en que la
protesta se hace visible en la escena pública y su impacto político. Con estos
instrumentos de análisis, nos abocaremos al estudio de algunos movimientos
sociales en la Argentina de los últimos años que cuestionaron el modelo
neoliberal. Abordaremos la territorialización de las luchas sociales en los
años noventa, con el colapso de las economías regionales a través de dos
ejemplos emblemáticos: el Movimiento de Mujeres Agropecuarias en Lucha y el
Movimiento Cutral Co. Asimismo, estudiaremos la acción territorial y
organizativa gestada en el conurbano bonaerense, ligada a las lentas y profundas
transformaciones del mundo popular, producto del proceso de
desindustrialización iniciado en la década del 70.
1. Características para analizar los
movimientos sociales y la protesta social del presente
El politólogo Federico Schuster (2005) propone
analizar a los nuevos movimientos sociales según cinco características:
La identidad.
La configuración de un colectivo implica la construcción de un sentido de
pertenencia, (trabajador, mujer, vecino, victimas de la represión estatal,
etc.)
Hablar
de la identidad social implica referirse al tema del universo simbólico
compartido. La identidad incluye los procesos a través de los cuales los
sujetos construyen su visión del mundo. Estos procesos aparecen condicionados
por la posición que todo individuo tiene en el espacio social. La construcción
de identidad se consolida a través del vínculo que los une y que se expresa en
un estar juntos comunitario que encierra un fuerte componente de sentimientos
vividos en común en un mismo territorio “real o simbólico” (Kuasñosky y Szulik,
1996)
Una de las principales tareas de las
organizaciones políticas y sociales es encontrar símbolos que resulten lo
suficientemente conocidos como para movilizar a la gente que las rodea y
mantener la integridad del movimiento frente a las exigencias del contexto
(Tarrow, 1997)
Si bien los significados de la acción se van
construyendo, no se debe convertir a la política de masas en una suerte de
teatro político, una serie de actuaciones simbólicas cuya eficacia reside
fundamentalmente en su capacidad para encontrar eco en públicos diversos. Los
movimientos enmarcan su acción colectiva en torno a símbolos culturales,
experiencias vividas que dan sentido a su accionar.
A continuación se exponen algunos fragmentos
de entrevistas que dan cuenta de cómo sus recuerdos familiares y las
representaciones sociales en torno a estas figuras las impulsaron a la
militancia y al trabajo social.
“Mirá yo lo vivo como una cosa
natural como una obligación moral para con los demás. Yo concibo la política
como el mangar para los demás ¿Para mí? No, para mí nada todo para los demás.
Pensá que yo recibí mi primer juguete en el año 48 cuando funcionaba la
Fundación Eva Perón. Eso me marcó para siempre, es imposible de olvidar.
Recuerdo cuando llegaba un telegrama y había que ir a buscar los juguetes al
correo. Eso nos quedó grabado de la infancia y francamente nos marcó a fuego en
el rumbo político que tomamos. Por eso es que para nosotros el tema social se
maneja así, para los demás todo, si podemos ir a ver a un político para sacarle
alguna chapa o colchones, etc. lo hacemos siempre para la gente que no tiene,
nunca para cosas personales nuestras. Si se necesitan remedios y son caros,
bueno hacemos lo imposible y contactamos a quien haya que contactar para dar
una solución. Los peronistas somos así cumplimos con el deber moral de ayudar
al otro así como alguna vez alguien nos ayudó a nosotros. Eso pasó con Perón y
Eva que ayudaron a los más necesitados y ahora nosotros nos debemos a esa
gente”. (Testimonios de militantes barriales. Citado en Schuttenberg, 2006).
“Mi mamá era dirigente
gremial en el año 40, era docente rural, quedó viuda y se vino a trabajar a una
fábrica textil, trabajó de operaria y se hizo dirigente gremial y mi abuelo
tuvo que venir corriendo desde Chascomús porque la habían metido presa por
comunista. Entonces mi madre funda con otros compañeros la Unión Obrera Textil
que después deviene en la Asociación Obrera Textil, el 17 de octubre del 45 yo
vine acompañándola a ella de Berisso a La Plata y de vuelta caminando, yo tenía
12 años. Vinimos caminando hasta el edificio de la Universidad que nos tiraban
piedras. Yo vivía en Chascomús y me traían los fines de semana de paseo y a
veces en verano jueves y viernes; mi mamá me llevó al frigorífico Swift a la
mañana a ver cómo era la cosa. Me quiso mostrar como trataban a la gente para
que viera que el mundo no era como yo vivía con mi abuelo y mi abuela. Ahí vi
que cuando tomaban a los obreros que les hacían falta y al resto los bomberos
les tiraban agua con una manguera de presión para que se fueran. Era antes del
45, los corrían con el agua, los trataban como animales. Yo tendría 7 años y mi
mamá me mostraba lo que pasaba. Siempre estuve en el trabajo social”.
(Testimonios de militantes barriales. Citado en Schuttenberg, 2006).
La
estructura.
Indica las condiciones externas e internas
para la conformación de un movimiento o la emergencia de una acción colectiva.
- Por condiciones externas se entiende a la
situación cultural, económica y política en el marco del cual la acción o el
movimiento se desenvuelve.
- Las condiciones internas comprenden a la
percepción (subjetiva) de éstas por parte de los actores y su capacidad
organizativa
Algunos autores
remarcan la importancia de identificar entre las condiciones externas a “las
oportunidades políticas”, que aportan los principales incentivos para
transformar el potencial de movilización en acción. La fuerza o debilidad del
Estado, la estructura del sistema de partidos y las formas de represión o
apertura son ejemplos de oportunidades políticas. Estas oportunidades en
algunos casos posibilitan el surgimiento o expansión de los movimientos
convirtiéndose en actores con presencia ante el Estado y se abren oportunidades
para otros movimientos que afectan tanto los sistemas de alianzas como a los de
conflictos. El proceso lleva a respuestas por parte del Estado que, de un modo
u otro, producen una nueva estructura de oportunidades. La aparición de
oportunidades políticas genera recursos y aberturas donde antes no las había,
alianzas anteriormente inviables y realineamientos con nuevos grupos de poder.
En el ejemplo que se
cita a continuación, Auyero intenta demostrar que para que se desarrolle la
acción colectiva hacen falta recursos, oportunidades, que en el caso que
estudia se dieron a partir de una división política en las elites (el autor
analiza cómo las divisiones dentro del Movimiento Popular Neuquino abrieron una
configuración de fuerzas que posibilitó la realización de la protesta)
A modo de ejemplo,
Auyero remarca que “las prácticas clientelares de dirigentes políticos y
funcionarios públicos (prácticas de distribución personalizada de favores y
bienes con la intención de obtener apoyo y votos) han sido tradicionalmente
vistas por académicos y periodistas como antagónicas de la acción colectiva. La
primacía de este tipo de prácticas frustra el surgimiento de la protesta. Sin
embargo, si miramos de cerca varias protestas en el país vemos que estas redes
no se oponen sino que están profundamente imbricadas en la génesis, el curso y
el resultado de varios episodios de beligerancia” (Auyero, 2002: 37).
El autor analiza lo
sucedido en 1996 en Plaza Huincul y Cutral-Có y señala que fueron las redes
políticas pre-existentes las que facilitaron y de alguna manera potenciaron la
protesta.
Además, según el autor, hay que
tener en cuenta las oportunidades políticas que se producen, como en este caso
se dieron por una división dentro de las elites. “Mientras la radio emitía la
ira que sentíamos –dijo Daniel un manifestante- y convocaba a manifestarse en
la Torre Uno sobre la ruta 22, los taxis y remises locales llevaban a la gente
sin cargo. ¿Era ésta una abrupta expresión de indignación colectiva en la cual
los periodistas radiales, los taxistas y remiseros eran sólo los primeros en
reaccionar? Difícil creerlo. Las disputas internas dentro del entonces partido
de gobierno, el Movimiento Popular Neuquino, y en particular las acciones del
ex intendente Grittini, quien llevaba a cabo su lucha interna personal contra
el intendente Martinasso y contra el gobernador Sapag, estaban en la raíz de la
movilización” (pág. 38).
No obstante, lo cambiante
de las oportunidades políticas supone que los movimientos deben construir sobre
cimientos más sólidos para impedir que las oportunidades se escapen de entre
las manos. Por ello el por qué y para qué de la acción colectiva dignifican y
justifican los movimientos y las estructuras organizativas para alcanzar sus
objetivos.
La demanda. Qué piden
los actores sociales y cómo lo piden.
La demanda es un
elemento central de la protesta no sólo para definir el tipo de acción y su
relación con la identidad o las condiciones estructurales, sino también para
evaluar el rango de alternativas que deja a la negociación y el tipo de
conflictividad que presenta.
Las demandas pueden
ser: salariales, laborales, de derechos humanos, ecológicas y de medio
ambiente, demandas de derechos sexuales y reproductivos, de igualdad de
oportunidades y discriminación, de seguridad de seguridad social (política
educativa, política de salud, seguridad social), de trabajo y asistencia social
directa, de servicios habitacionales, políticas, etc.
El formato.
El modo en que la protesta aparece y se hace
visible en la escena pública. Esto es, si se trata de una huelga, una marcha,
un corte de ruta, o cualquier otra modalidad de movilización.
El formato es
sumamente importante para entender la identidad de la protesta, su forma de
organización, sus divisiones internas, etc.
El impacto político. El impacto que tiene la
protesta en el espacio público. Cómo reaccionan los periodistas televisivos,
radiales y los líderes políticos frente a la protesta, como se relacionan éstos
con los referentes de las movilizaciones y qué influencia tienen estas
relaciones en el desarrollo de las acciones. Importan las consecuencias que
producen las protestas, ya sea en términos de la satisfacción de sus demandas o
de las transformaciones del sistema político institucional.
Como ejemplo del
impacto podríamos pensar en las protestas ambientalistas de Entre Ríos
distintas formas que van adoptando con el fin de atraer la atención de los
principales medios y de esa forma amplificar el impacto de las peticiones. Vale
recordar el desfile de la reina del carnaval en la cumbre de presidentes que
significó que medios de todo el mundo tomaran el tema de las papeleras.
ACTIVIDAD
El
surgimiento de los nuevos movimientos sociales
[…] La emergencia de la pobreza y el
desempleo masivos, los aspectos salientes de la cuestión social contemporánea
en Argentina, sirve para marcar el origen de los nuevos movimientos sociales
como respuestas a la aplicación del modelo neoliberal. Aunque estos movimientos
se conciban a sí mismos en continuidad con otros preexistentes, en particular
con los movimientos por los derechos humanos, el destino de sus reclamos y el
sentido de las construcciones sociales que emprenden se afirman centralmente en
contraposición al “modelo”.El primero de esos movimientos, el nucleado en torno
a los clubes de trueque, fue definido por sus promotores como una red de
economía alternativa a la economía formal, y surgió precisamente en 1995 en
coincidencia con el momento de mayor desocupación. Los valores de cooperación y
de intercambio recíproco y solidario que sostenían las redes de trueque,
inscribían una verdadera contracultura frente al individualismo y la
competencia valorizados por el neoliberalismo prevaleciente en los ‘90. El
crecimiento casi exponencial de las redes de trueque hasta 2002, paralelo al
incremento de la pobreza, llegó a incorporar varios millones de personas en
este tipo de intercambios.En 1997 se registraron las primeras puebladas bajo la
forma de cortes de ruta realizadas por “piquetes” de vecinos, en zonas como
Cutral-Co en el Sur, y Gral. Mosconi y Tartagal en el Norte, afectadas por el
desmantelamiento de las instalaciones de la empresa Yacimientos Petrolíferos
Fiscales a raíz de su privatización. Estas formas de lucha se difundieron más
tarde a través de organizaciones de desocupados que se consolidaron
regionalmente al principio y luego fueron coordinándose a través de todo el
territorio nacional, incorporando a los más afectados por el modelo neoliberal.
Cabe anotar aquí un aspecto significativo: el inicio de los “piquetes” se
vincula menos con las privatizaciones que con su secuela posterior, ya que las
protestas se iniciaron algunos años más tarde que aquellas.El desarrollo de las
organizaciones de desocupados es paralelo a la política estatal de compensar la
desocupación mediante subsidios transitorios, a cambio de una contraprestación
laboral en emprendimientos municipales, enmarcados en un programa denominado
“Plan Trabajar”. Si bien los subsidios estaban destinados a beneficiarios
individuales, las organizaciones de desocupados se ubicaron como mediadores
para su canalización, y encabezaron las reivindicaciones y reclamos colectivos
para su continuidad y ampliación.Entre 1996 y 1998 pueden fecharse las primeras
experiencias de empresas recuperadas por sus trabajadores que luego se
integrarían en un movimiento más amplio. Se trata de empresas abandonadas por
sus propietarios o en proceso de quiebra, cuyo cierre pone en riesgo de
desempleo a la totalidad del personal de esos establecimientos. La ocupación de
empresas fue haciéndose cada vez más frecuente, sobre todo a partir de 2001
cuando los trabajadores de varias de estas empresas comienzan a organizarse en
un movimiento que difunde la práctica de la “recuperación”. A partir de la
crisis institucional del 19/20 de diciembre de 2001, las experiencias de
recuperación de empresas se multiplicaron, a favor de la profunda
deslegitimación del modelo neoliberal. Y es probable que esta deslegitimación
sea lo que habilita el cuestionamiento o, al menos, la restricción al derecho
de propiedad concebido como principal o prioritario con respecto a cualquier
otro.Finalmente, a partir de la crisis institucional de diciembre de 2001,
surgieron las asambleas barriales, nucleamientos organizados espontáneamente
por los vecinos de la ciudad de Buenos Aires y de otras grandes ciudades del
país, para reclamar y demandar el cambio del sistema político. Esta demanda
radicalizada, expresada en la consigna “que se vayan todos”, fue sostenida en
base a movilizaciones callejeras pero sobre todo en reuniones periódicas
barriales en las que discutía una agenda extensa y variada de temas y
problemas. A través de esas discusiones se promovían los principios de una
democracia no delegativa y la acción directa, la autonomía con respecto a toda
forma organizativa externa, la horizontalidad en la toma de decisiones. Las
asambleas fueron volcándose paulatinamente hacia actividades vinculadas con la
organización de servicios sociales y culturales para el barrio de inserción,
desde compras comunitarias hasta la instalación de merenderos, la generación de
emprendimientos productivos, talleres de capacitación, ciclos de cine, grupos
de estudio, etcétera.Estos movimientos fueron articulándose paulatinamente
entre si, más allá de las diferencias de origen social de sus miembros, en
redes constituidas a partir de actividades comunes, o a través de lazos
partidarios transversales. Las asambleas barriales fueron las más renuentes a
facilitar su control externo por partidos políticos o sindicatos, mientras que
las organizaciones de desocupados fueron escindiéndose paulatinamente en grupos
controlados por partidos políticos por un lado y grupos autónomos por el otro.
En las empresas recuperadas, la conformación de colectivos de trabajo previos a
la acción externa de otras organizaciones o partidos, facilitó al mismo tiempo
su autonomía y una vinculación relativamente sólida con ellos en función de las
necesidades y recursos demandados por los trabajadores.
1) Lean un fragmento del artículo «La política y lo político en los movimientos
sociales en Argentina», de Héctor Palomino, Gustavo Rajher, Leticia Pogliaghi, Inés
Lascano, investigadores de Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos
Aires.
2)
Lean el texto y busquen en él la información para responder las siguientes
preguntas:
a)
¿Cuál es el contexto histórico en el que surgen los nuevos movimientos sociales
en la Argentina, según los autores?
b)
¿Cuáles son los movimientos que se mencionan? ¿Cuáles son las características
de cada uno?
c)
¿Que cuestionen encuentra en común, los autores, en los movimientos sociales?
d)
¿Qué cambios se produjeron en la participación política de los ciudadanos con
el surgimiento de estos movimientos sociales?
Hola profe el fracmento qué pide qué leamos es el que está disponible aquí no me doy cuenta cuál es
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