Los Nuevos Movimientos Sociales.
Las
transformaciones socioeconómicas en la segunda mitad del siglo XX implicaron el
surgimiento de numerosos procesos de acción colectiva y movilización social,
que sustentaron diversas reivindicaciones y demandas políticas y que no se
centraron en la identidad de clase como aglutinador. Bajo el término de nuevos
movimientos sociales se englobaron estos procesos que, si bien mantuvieron y
mantienen hasta el presente reclamos diversos y heterogéneos, poseen algunas
características comunes. Un rasgo distintivo de estos movimientos fue la
combinación de componentes políticos con elementos simbólicos y culturales,
relacionados con cuestiones identitarias. Por otra parte, se los definió como
‘nuevos’ en tanto estos movimientos sociales se caracterizaron por no responder
a las estructuras tradicionales de participación y disputa política (partidos
políticos, sindicatos, etc.), sino más bien por la utilización de canales no
institucionalizados, y formas inéditas de movilización y organización.
Por
la multiplicidad de temáticas que expresaron, los movimientos sociales
resultaron, en términos de convocatoria, comparativamente más amplios que las
organizaciones de corte gremial, puesto que integraron otros actores sociales
(mujeres, jóvenes, minorías étnicas, etc.). «Su notable extensión, los nuevos
temas y problemas que introducían y la diversidad de sectores sociales atraídos
por ellos y que participaron de formas de acción política no institucional»
implicaron nuevas preguntas para la antropología y las ciencias sociales en
general (Wallace, 1998:335).
Así,
estos movimientos conformaron nuevos sujetos sociales de estudio constituidos a
partir de la diferencia (de género, edad, religión, etnia, orientación sexual,
etc.), más específicamente, de una reivindicación positiva de su propia
diferencia a través de la cual se identificaron, y comenzaron a demandar un
lugar dentro de la estructura social y cultural. En la relación entre clase
social y movimiento social, es necesario señalar que si bien no pueden
entenderse de manera absolutamente escindida, tampoco expresan lo mismo.
Hay
movimientos que se organizan e identifican en torno a demandas sociales que no
pueden ser reducidas a los intereses de una clase sino que atraviesan a todas
las clases sociales. Un ejemplo característico de este tipo de fenómenos es el
movimiento feminista, cuyas protestas y luchas contra las diferentes formas de
violencia machista y opresión patriarcal son compartidas por individuos
pertenecientes a todas las clases sociales.
Sin embargo, los movimientos sociales se
encuentran generalmente atravesados por relaciones de clase, ya sea porque sus
militantes pertenecen a una inserción social particular o porque el tipo de
reivindicación que sustentan se vincula con relaciones de desigualdad y
opresión.
En
sentido amplio, un movimiento social es una forma de acción colectiva cuyo
propósito es producir un cambio en algún aspecto de la vida social en común,
para lo cual busca incidir en la esfera pública e instalar su reclamo en el
seno de la sociedad para lograr que ese cambio se produzca. Son estas formas de
pertenencia social que comienzan a manifestarse en la escena pública
principalmente desde la década del ‘70 en adelante, las que proporcionan una
noción de identidad que ya no se centra exclusivamente en la clase, sino que se
fundamenta en reclamos de derechos civiles y reivindicaciones de tipo cultural,
como así también en demandas de reconocimiento e inserción social. En las
páginas siguientes revisaremos ejemplos de estos movimientos sociales, algunos
de los cuales se despliegan a nivel global, mientras que otros se inscriben
específicamente en nuestro país.
Uno
de los movimientos sociales con mayor permanencia en el tiempo es el feminismo.
Este es uno de los movimientos más antiguos y atraviesa todos los sectores
socioeconómicos. En sí mismo es un conjunto amplio y variado de organizaciones,
corrientes y teorías que comparten un objetivo: el cese del patriarcado, que
implica la opresión política, económica y cultural de las mujeres, tanto en el
ámbito público como en el personal y doméstico. No es correcto identificarlo
con una reivindicación de las mujeres o de lo femenino en detrimento de los
hombres: mientras que el machismo es un conjunto de ideas que apunta a que las
mujeres son seres inferiores en los distintos ámbitos de la vida, el feminismo
pugna por la igualdad y la libertad de todos los seres humanos,
independientemente de su sexo, género u orientación sexual. Los movimientos
feministas suelen aliarse con otros movimientos que pugnan por el
reconocimiento y ampliación de derechos relacionados al género y la sexualidad.
Si bien este tipo de reivindicaciones exceden la clase social, las primeras en
levantar las banderas feministas fueron las mujeres socialistas y anarquistas
de todo el mundo, entendiendo que la opresión de género estaba íntimamente
relacionada con el mantenimiento de las relaciones de explotación propias del
capitalismo.
En la actualidad el movimiento feminista
abarca múltiples organizaciones y colectivos de mujeres en una gran cantidad de
países en todo el mundo, que confluyen en muchos de sus reclamos y
reivindicaciones generales, pero que a su vez se organizan de acuerdo a las
problemáticas singulares que se dan a nivel local respecto de las mujeres
(salud reproductiva, derecho al aborto, equiparación salarial, licencias
laborales, violencia de género, etc.).
La Lucha de Clases
El 3
de junio de 2015 se realizó por primera vez la marcha «Ni una menos» en contra
de la violencia machista. Se trata de una movilización que surgió en el marco
de una década que puede ser caracterizada, entre otras cuestiones, por la lucha
protagonizada por diferentes organizaciones y movimientos sociales en pos de la
igualdad entre mujeres y varones y por la conquista de numerosos derechos
relacionados con cuestiones de género:
• Creación del Programa Nacional de Educación
Sexual Integral (ESI). Año 2006. Ley 26150.
•
Ley de Protección Integral de Mujeres. Año 2009. Ley 26485.
•
Ley de Matrimonio Igualitario. Año 2010. Ley 26618.
• Ley
de Identidad de Género. Año 2012. Ley 26743.
• Inclusión en el Código Penal de la figura de
femicidio. Año 2012.
Actividades
• Creación del Programa Nacional de Educación Sexual Integral (ESI). Año 2006. Ley 26150.
• Ley de Protección Integral de Mujeres. Año 2009. Ley 26485.
• Ley de Matrimonio Igualitario. Año 2010. Ley 26618.
• Ley de Identidad de Género. Año 2012. Ley 26743.
• Inclusión en el Código Penal de la figura de femicidio. Año 2012.

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