Los nuevos movimientos sociales
Hacia los años ochenta se comienza a denominar nuevos
movimientos sociales a aquellos actores colectivos identificados con valores
más generales y universales que los específicos y sectoriales de los
movimientos tradicionales, entendiendo como tal principalmente al movimiento
obrero, asociado fundamentalmente a la sociedad industrial.
Son formas de acción colectiva diferentes de aquellas
basadas en el conflicto central puesto en el Estado y en las divisiones entre
clases sociales. Estos movimientos (de mujeres, homosexuales, migrantes, de
derechos humanos) aparecen como novedosos frente a los actores políticos
tradicionales.
El inicio del accionar de estos nuevos movimientos suele
identificarse con los movimientos estudiantiles de 1968 en Francia, las marchas
contra la guerra de Vietnam en todo el mundo y los movimientos por los derechos
civiles en Estados Unidos.
Los movimientos sociales del presente
En la actualidad, debido al estado de fragmentación y
dispersión de los movimientos sociales, los nuevos estudios científicos
prefieren centrar sus tareas de investigación en las acciones colectivas de
protesta o en la protesta social. Esto se debe a que los movimientos sociales
del presente (si así quisiéramos llamarlos) tienen un carácter efímero, sufren transformaciones
o dejan de existir en lapsos más breves. Por otro lado, muchos de ellos no inscriben
sus conflictos en un conflicto social general (principio de totalidad) por lo
cual no se adecuan a las antiguas definiciones.
Los conceptos de acción colectiva de protesta, protesta
social o movilizaciones de protesta permiten captar lo novedoso y diverso de
los movimientos y acciones que se han visto en los últimos años en Argentina y
en el mundo.
A continuación presentamos algunos criterios para pensar
a los movimientos sociales (tradicionales y nuevos) y a las acciones colectivas
de protesta.
● Por su duración
- De duración
limitada. Las acciones colectivas de
demanda que se originan en la expresión de una necesidad social específica pueden
desaparecer una vez logrado el objetivo. Una vez satisfecha la necesidad el
grupo se desintegra.
- Permanentes.
Son movimientos que permanecen en el tiempo y se caracterizan por el hecho de
que sus integrantes comparten una identidad común, como por ejemplo los
movimientos que luchan por los derechos humanos.
● Por el alcance nacional o internacional
Algunos movimientos sociales son locales y responden a
necesidades específicas de los habitantes de un barrio o de una ciudad. Otros
adquieren envergadura nacional. Cuando se trata de movimientos internacionales,
entre el centro y las filiales se establece una red de interacciones; ejemplos
clásicos son el movimiento ecologista y el feminismo. Un ejemplo reciente es el
movimiento antiglobalización que lleva a cabo acciones de protesta donde se realizan
las cumbres de los grupos financieros internacionales.
Boaventura de Sousa Santos (2001) señala que la actuación
de movimientos y organizaciones sociales en el contexto mundial está vinculada,
por un lado, a la emergencia de temas que por su naturaleza son globales (la
sustentabilidad del planeta, la violación de derechos humanos, problemas
ambientales, la afirmación de identidades de sexo, etnia, nacionalidad, etc.)
y, por otro lado, a la oportunidad de que grupos subordinados, movimientos
sociales o regiones se organicen trasnacionalmente en defensa de intereses comunes,
y usen en su beneficio las posibilidades de interacción creadas por el sistema mundial.
● Según el alcance de sus objetivos
Desde objetivos muy generales hasta finalidades muy
especificas. De acuerdo a este criterio, pueden clasificarse en dos grandes
tipos.
Movimientos de
transformación. Intentan un cambio
de largo plazo en la sociedad de la que sus integrantes forman parte y generalmente
promueven transformaciones radicales.
Movimientos
reformistas. Tienen objetivos más
limitados y aspiran a modificar algunos aspectos del orden social existente, en
especial aquellos que se traducen en situaciones de desigualdad e injusticia.
Activismo contra los Agrotóxicos
«Monsanto es una compañía que tiene más de 100 años de existencia y actualmente está presente en más de 100 países. Se presenta a sí misma como una empresa que busca satisfacer la creciente necesidad mundial de alimentos y fibras, conservar los recursos naturales y proteger el medio ambiente. Sin embargo, allí donde Monsanto se encuentra presente solo se vislumbra muerte, privatización de tierras, amenazas a campesinos, contaminación, enfermedad y destrucción del medio ambiente.»
Estas reivindicaciones no pueden entenderse por fuera de luchas más «tradicionales», asociadas a la reforma agraria y la socialización de los medios de producción, en este caso agrícolas, encarnadas en el campesinado y los pequeños productores rurales.
En América latina, el movimiento de mayor trascendencia en este sentido es el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil (MST) que agrupa a millones de campesinos desplazados y tiene entre sus consignas centrales la demanda de semillas como bienes comunes y no privados, englobando en ello la crítica del formato de agroindustria con patentamiento de semillas y dependencia productiva además de territorial.
En Argentina estas luchas han cobrado mayor visibilización en los últimos 10 años a partir de la profundización de la incorporación masiva del monocultivo de soja, la ampliación de la frontera agropecuaria y el desarrollo de la megaminería a cielo abierto por parte de capital extranjero.
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